SINOPSIS DE LA REALIDAD COLOMBIANA
Por Anita M.
Hace unos meses estallo en Colombia la noticia de los falsos positivos, y fue tanto el revuelo que causo la noticia que a mi en particular me hizo recordar un comentario de esos que hace mi mama y que siempre me ponen a pensar, pero ahora veo como todo tiene su lógica, y al final se engancha para convertirse en la realidad que hoy vivimos en Colombia. Mi mama me dijo que la noticia de los falsos positivos no era tan resiente como parecía, y que en cambio se trataba de una manifestación de las fuerzas militares de Colombia para demostrar su poderío y su superioridad.
Para entender bien el tema debo explicar lo que son los falsos positivos; pues bien, esto se trata de matanzas realizadas por las Fuerzas Militares Colombianas y algunos civiles aparentemente, donde con engaños y bajo falsas promesas, se reclutan personas con antecedentes de alcoholismo, drogadicción y reportes de índole penal. Estas personas son convocadas para supuestos trabajos fuera de sus ciudades, luego, son llevados a diferentes lugares para realizar las “bajas” como lo llaman los militares, y posterior a esto son reportados como integrantes de grupos armados o bandas criminales muertos en combate.
Como dije antes, esto impacto al país por la gravedad de los hechos, pero mas aun, por encontrarse involucradas las Fuerzas Militares de Colombia (ejército y policía nacional), instituciones que se supone, velan por la seguridad de los ciudadanos. Ahora bien, tal vez para muchos esto sea algo de la actualidad, algo que nunca se había dado antes, pero la realidad es otra, puesto que en nuestro país los primeros en alzar sus armas contra el pueblo fueron quienes se encargan de nuestra protección.
Para poder entender el por que del conflicto armado que hemos soportado por mas de 40 años, tenemos que ver un poco de la historia que nos llevo a esto.
Al comenzar la década de los 60’s, exactamente en el 1964, se forman las Autodefensas Campesinas lo cual no eran mas que grupos de campesinos haciendo valer su derecho a la defensa, como respuesta a la agresión oficial, representada en matanzas organizadas ordenadas por el presidente conservador Mariano Ospina Rodríguez y luego del asesinato del candidato democrático Jorge Eliecer Gaitán, esto llevo a que se formaran 48 grupos en sus inicios constituidos en guerrillas móviles. Esto deja claro que desde tiempos remotos el pueblo y sobre todo las comunidades mas vulnerables han sido victimas de ultrajes por parte de quienes se creen con poder para someter a los demás.
De allí se desprenden diversos grupos, que con una consigna clara (o al menos en su tiempo lo era), el defender los derechos del pueblo y lograr con su grito de batalla ser oídos por quienes ven en el pueblo al mayor de los estorbos.
Se puede citar personajes como Carlos Pizarro Leongómez, quien formo parte de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), y que por discrepancias con los altos mandos de este grupo, deserto para luego, en compañía de Jaime Bateman, Álvaro Fayad, Luis Otero Cifuentes, y otros formar el M-19 a finales de 1973. El M-19 se definía como una guerrilla urbana, nacionalista, bolivariana y socialdemócrata, cuya mayor hazaña fue el robo a la Quinta de Bolívar, en Bogotá, de la cual extraen la espada del Libertador, convirtiéndose en un grito de lucha bajo la consigna “Bolívar, tu espada vuelve a la lucha”.
Este era el mensaje de este tipo de grupos, levantar el honor del pueblo demostrando su orgullo y su tesón, ser literalmente la voz de los oprimidos para así, ser reconocidos como el motor de las sociedades (aunque esto ahora tampoco se ha conseguido).
Ahora bien, si hacemos un paralelo de lo que fue la revolución del pueblo y sus ideales y lo que son ahora estos grupos armados, nos podemos dar cuenta de la transformación que han tenido; el pueblo al que defendían, se convirtió en su victima, lo que en sus comienzos fue una respuesta del pueblo oprimido por los dirigentes, con el tiempo se convirtió en una pesadilla para nuestro país, una de esas que parece no tener fin.
Este tipo de hechos son graves, pero mas grave aun es saber que no sabemos nada sobre ello, que no nos informamos, que nos encontramos anestesiados al dolor de los demás, que vamos por el mundo sin importar lo que pasa alrededor, no hemos hecho absolutamente nada a pesar de que sabemos que han tratado por todos los medios de omitir o distorsionar este sangriento desenlace que provoco la sed de venganza de la humanidad.
Hoy mas que nunca, recuerdo los sabios consejos de mi mamá, que siempre trato de fomentar en mi una visión objetiva de los hechos, siempre llenando mi mente de preguntas y dándome valiosos instrumentos para tratar de responder a mis vacios; cito libros recomendados de mi mamá como la literatura de Fernando Soto Aparicio, quien se caracteriza por escribir sobre este tipo de hechos, sus libros relatan el dolor de una Colombia que ya no esta mas, sino en el recuerdo de abuelos que con sus relatos, mitifiacaban todos aquellos actos de barbarie que no tienen nombre. Hay muchos textos que nos pueden dar un poco de luz en medio de tanta niebla, y para quienes quieran darse un paseo por la exuberante historia de nuestro amado país, al final dejare algunos libros que recomiendo leer, o al menos buscar el resumen en google para los mas perezosos.
Y es así como vemos que una y otra vez se repite la historia, todo se relaciona con todo, y al final siempre la misma respuesta, todo tan predecible y sin sentido, las mismas victimas de siempre, las mismas manos matando gente como por deporte, y los demás, mirando desde un balcón como nuestra sociedad se va hundiendo mas y mas en su propia mierda.
Termino con una frase, ya saben, de esas sabias de las madres ya en su época dorada:
“El hombre es la peor de las bestias, ponle un arma en las manos, un falso ideal que defender y dinero en los bolsillos, y veras el infierno en sus ojos”.
Libros recomendados:
“La rebelión de las ratas”, Fernando Soto Aparicio
“Después empezara la madrugada”, Fernando Soto Aparicio
“1928, Masacre de las Bananeras”, Homónimo
“Cóndores no entierran todos los días”, Gustavo Álvarez Gardeazábal
Dedico este articulo a “doña LUCE”, sin ella y su hermoso legado, no se hubiera realizado.